domingo, 4 de mayo de 2014

¿Casarse con un no cristiano?


Nancy Van Pelt

Estoy muy enamorada de un hombre que conocí en el trabajo. Tenemos unos treinta años y somos muy compatibles en todo con excepción de la religión. Aunque él no es cristiano, me acompaña a la iglesia y tengo la esperanza de que algún día se convierta. En la iglesia no he encontrado a ningún buen candidato. Además, los valores morales de este hombre son más altos que los de hombres que he conocido en mi iglesia. ¿Qué piensa usted de la posibilidad de que él se convierta? Estoy dispuesta a correr el riesgo.


E ntiendo la dificultad. Buscar a alguien con quien puedas compartir tu vida espiritual reduce drásticamente las posibilidades de encontrar algún candidato. Existe la eventualidad de que tu amigo pueda convertirse. Pero la advertencia bíblica contra la unión de un creyente y un infiel todavía está vigente. Nunca te cases con la esperanza de que alguien cambie. Si fracasas en el intento, estarás comprometiendo para siempre tus valores, así como tu estado mental, emocional y físico. Esto será muy peligroso. 

No intentes ignorar el problema, justificar tu relación o desobedecer a Dios. Por lo contrario, piensa seriamente en lo que esta decisión significa para ti y para quien dices amar. A menos que lo hagas ahora, lamentarás las consecuencias de haber entrado en una relación desigual. 

Imagínate la frustración de dos arquitectos que intentan edificar una casa con dos tipos deplanos diferentes. Tener planos y materiales diferentes llevará a tal confusión y conflicto que hará fracasar el proyecto. Es obvio: “No se puede construir una casa a partir de dos modelos discordantes”.

El mismo consejo se aplica a los enamorados ilusionados que quieren casarse contando conplanos espirituales disímiles. Cuando uno es y el otro no es cristiano, es imposible lograr la unidad espiritual. ¡Cuán diferente es el matrimonio cuando ambos esposos buscan a Dios en medio de las dificultades y encuentran juntos refugio y fuerzas para luchar! 

Sorprende ver cómo la desobediencia florece con racionalizaciones como las que se encuentran en tu carta. Necesitas valentía para poner fin a esa relación. Al principio experimentarás un fuerte dolor, pero luego te sobrevendrá una paz asombrosa. Rodéate de amigos cristianos que puedan apoyarte con sus oraciones. Si tomas esta difícil decisión ahora, obtendrás paz más rápidamente. 

  

Tengo 28 años y estudio en una universidad pública. Realmente me gustan algunas de sus ideas sobre el cortejo que leo en sus libros, pero no estoy convencido de que las chicas no cristianas sean una influencia negativa sobre mí. ¿Qué piensa usted acerca de salir con alguien que no comparte nuestra fe?


Algunos jóvenes solteros se sienten incómodos con la advertencia de Pablo: “No se unan en un mismo yugo con los que no creen” (2 Corintios 6:14, VP). Y comienzan con racionalizaciones: “Sé que no es cristiana, pero va a la iglesia conmigo y estoy seguro de que se convertirá”. “No hay nadie en la iglesia para mí”. “Es cierto que no es cristiana, pero tieneprincipios mejores que otras chicas que conozco”.

Entiendo la racionalización así como la dificultad. Es posible que ella pueda convertirse algún día, pero la advertencia contra el matrimonio entre creyente y no creyente sigue siendo válida. Hay muchos hombres y mujeres en nuestras iglesias casados con no creyentes. Algunos se convierten después de casarse, pero la mayoría no lo hace. Como resultado, experimentan el dolor de la soledad espiritual. 

La compatibilidad espiritual es fundamental. En momentos de crisis, quienes adoran juntos unen sus fuerzas para superar las dificultades. Todas las parejas enfrentan problemas o tragedias. Este mundo imperfecto tiene mucha maldad, dolor, decepción, enfermedad, agitaciones emocionales, reveses financieros y muerte. Cuando los esposos buscan a Dios en oración, encuentran juntos fortaleza y valor, cosa que no se obtiene en la soledad espiritual. 

“No se unan en un mismo yugo con los que no creen” dice la sabiduría divina. Los cristianos solteros deben prestar atención o cosechar las consecuencias de vivir en un hogar ensombrecido. Dios no dio este consejo para evitar que encuentres tu pareja, sino para protegerte del dolor. No te involucres sentimentalmente con alguien que no comparte tu fe al punto de no poder pensar en tu futuro sin esa persona. La manera más segura de protegerte contra ese dolor es decidirte a salir sólo con quienes profesan tu misma fe.


Nancy Van Pelt es una consejera familiar profesional que ha publicado 27 libros sobre el tema, los que han sido traducidos a más de 30 idiomas. Estas dos preguntas y respuestas han sido seleccionadas de su último libro, escrito con Madlyn Lewis Hamblin, Dear Nancy: A Trusted Advisor Gives Straight Answers to Questions about Marriage, Sex, and Parenting (Nampa, Idaho: Pacific Press, 2005).


Semana de la familia: "Familias Imperfectas" .


La Semana de la Familia es un proyecto de la Iglesia Adventista del Séptimo Día para educación en valores espirituales y familiares que ayuda a millones de personas en muchos países. Compartirmos todos los materiales para ser descargados:

Promocional: Semana de la Familia 2014
Tapa y Label del DVD – Semana de la Familia 2014
#1 El Factor de las Prioridades: Familias [Im]Perfectas – Semana de la Familia 2014
#2 El Factor Unidad: Familias [Im]Perfectas – Semana de la Familia 2014
#3 El Factor Esfuerzo y Dedicación: Familias [Im]Perfectas – Semana de la Familia 2014
#4 El Factor de la Verdadera Satisfacción: Familias [Im]Perfectas – Semana de la Familia 2014
#5 El Factor Tiempo: Familias [Im]Perfectas – Semana de la Familia 2014
#6 El Factor Crecimiento: Familias [Im]Perfectas – Semana de la Familia 2014
#7 El Factor Fe: Familias [Im]Perfectas – Semana de la Familia 2014
#8 El Factor Resolución de Conflictos: Familias [Im]Perfectas – Semana de la Familia 2014
Sermonario: Familias [Im]Perfectas – Semana de la Familia 2014
Presentaciones: Familias [Im]Perfectas – Semana de la Familia 2014


viernes, 21 de marzo de 2014

El noviazgo en el marco cristiano (Parte 1/2)



Por: Chimezie A. Omeonu

E l noviazgo involucra la intención de casarse y establecer una relación permanente, por lo tanto debe ser tomado con la mayor seriedad.
aquí tenemos ocho principios que serán útiles. 

Las amistades especiales y el noviazgo son dos tipos de relaciones a las cuales se llega entre la adolescencia y la juventud. Al entrar en la adolescencia las amistades se tornan un poco más selectivas –lo que llamamos amis
tades especiales–. Generalmente en esta etapa, no se toman compromisos permanentes; pero a medida que los jóvenes siguen creciendo, llegan a lo que denominamos noviazgo...

Aunque no hay un orden formal universalmente aceptado en la progresión de un noviazgo, es un proceso serio
en el cual la relación entre un hombre y una mujer entra en una etapa de exploración en la cual ambos intentan conocer al otro y sopesar las características de cada uno, con la intención de casarse y establecer así una relación para toda la vida. Esto significa que el noviazgo debe ser tomado con la mayor seriedad, con mucha oración y compromiso con los aspectos espirituales y morales de la vida, pero sin que el aspecto físico los subyugue.

Elena White aconseja a los jóvenes acerca de la seriedad espiritual del noviazgo de esta manera:
“No debierais decir una palabra ni realizar acción alguna que no quisierais que los ángeles viesen y anotasen en los libros del cielo. Debéis procurar sinceramente glorificar a Dios. Vuestro corazón debe tener únicamente aspectos puros, santificados, dignos de quienes siguen a Cristo, que sean de índole elevada y más celestial que terrenal. Cuanto difiere de esto degrada el noviazgo.

El matrimonio no puede ser santo y honroso a la vista de un Dios puro y santo, a menos que concuerde con los
elevados principios de la Escritura”.

Mi preparación académica, mi experiencia personal y el aconsejar a jóvenes, me han llevado a enumerar ocho
principios que serán de ayuda durante el noviazgo, con el objetivo de asegurar una relaciónmatrimonial feliz y
duradera. Están enumerados sin un orden particular de importancia, pero es oportuno que los tengas presentes
al transitar por el noviazgo y elegir un compañero para la vida.

1. Evalúa cada comportamiento.
Desafortunadamente, el noviazgo,muchas veces tiende a ser un período de serios “encubrimientos”. Cada uno
intenta aparecer en su mejor forma en términos de modales y temperamento, con el objetivo de atraer a la otra persona. Mantente alerta ante cualquier demostración –aunque pequeña, de palabra o de hecho– que refleje cualquier fingimiento. Asegúrate que la persona es firme en su compromiso con las prioridades espirituales y los
estándares divinos. No pases por alto comportamientos inapropiados o indebidos, como “algo que hacen los
jóvenes”. Estos rasgos pueden no cambiar más tarde y aun pueden continuar en la relaciónmatrimonial, cuando será demasiado tarde para volver atrás. Es mejor, en las etapas tempranas del noviazgo, discutir con oración la conducta inapropiada. Cortésmente procura un cambio para mejor y busca comportamientos aceptables. El impulso enceguecido puede controlar la razón. Elena White advierte: “Bajo el poder de este engaño seductor, la grave responsabilidad que siente todo cristiano sincero es echada a un lado, muere espiritualmente, y el juicio y la
eternidad pierden su pavoroso significado”.

2. Dialoga con respeto y amor las preguntas que vienen a tu mente.
Al aconsejar a los jóvenes generalmente les pido que escriban una lista de preguntas que consideran irrelevantes
para realizar a la persona con quien están de novios. La lista suele tener preguntas como: “¿Eres virgen?”,
“¿Crees en Dios y lo amas?”, “¿Cuáles son tus ingresos?”,” ¿A qué iglesia asistes?”. Suelo decir: “estás equivocado, cada interrogante o asunto que agita tu mente debe ser preguntado”.La creencia de que el amor es ciego o que el amor conquista todas las cosas tiene sus limitaciones. No entras al matrimonio sin un conocimiento lo más completo posible acerca de la otra persona. Aunque no debes ser demasiado estricto o crítico, nada debiera darse por sentado, creyendo que tales cosas realmente no tienen importancia
en nuestra era tecnológica. Los requerimientos de Dios para sus hijos no han cambiado ni cambiarán (Mateo
5:18, 19). “El amor es un precioso don que recibimos de Jesús. El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio. Los que son movidos por el amor verdadero no carecen de juicio ni son ciegos. Enseñados por el Espíritu Santo, aman supremamente a Dios y a su prójimo como a sí mismos”.

3. El verdadero noviazgo no es infatuación.
A menudo los jóvenes son atraídos por la apariencia física y los gestos e impulsos emocionales. El
sentimiento de “estamos enamorados” hace que uno idealice al otro, lo cual lleva a la infatuación, que suele estar acompañada por emociones sobrecargadas; una tendencia que impide ver los defectos de carácter.
Infatuación no es amor. Es una relación caracterizada por la pasión a nivel físico; carece de madurez espiritual y compromiso. El período de noviazgo es un tiempo cuando los jóvenes necesitan tener gran precaución, porque se están preparando para una de las relaciones más íntimas de la vida. El viaje que se extiende por delante es largo, el camino es muchas veces desconocido y áspero, y el noviazgo lleva tiempo.
Por lo tanto, este no es un momento para decisiones precipitadas. Una vida guiada por una obsesión apresurada, y
no por amor verdadero, conduce a un riesgo peligroso.

4. Permite que el carácter cristia
no gobierne tu noviazgo. Esta época es conocida por su erosión espiritual y decadencia moral. Vemos estas ten
dencias en todas partes: en el hogar, el trabajo, la escuela, la política, el gobierno, en ancianos y jóvenes. Esta tendencia a la decadencia moral y espiritual y a la falta de integridad, también afecta los cimientos y las
funciones del matrimonio. Así que no sorprende que el noviazgo entre los jóvenes muchas veces carezca de
valoración de uno por el otro. El valor que uno coloca sobre el otro es significativo cuando se permite que el
carácter cristiano gobierne el noviazgo y el comportamiento del mismo. No es el momento de probar las pasiones
físicas, sino que es un tiempo para fortalecer el carácter y resistir cada tentación que pueda erosionar la fibra moral de la vida. Más que valorar la atracción física y la apariencia, el noviazgo debería procurar la conso lidación de un carácter como el de Cristo. Aunque existan planes de casamiento, mientras se está de novios
deben existir límites. La belleza del carácter es mucho más importante y debe dársele la debida prioridad. La
belleza física puede esfumarse, víctima del paso del tiempo, por un accidente o enfermedad inesperada. Pero existe una belleza interior que cada uno debe descubrir del otro. Elena White aconseja: “Es justo amar la belleza y desearla; pero Dios desea que primero amemos y busquemos la belleza superior, imperecedera. Las producciones más descollantes del ingenio humano no poseen belleza alguna que pueda compararse a la hermosura de carácter que a su vista es de “gran precio”...

Continuara...

Fuente: Dialogo Universitario

viernes, 24 de enero de 2014

Cómo hacer de su familia un gran equipo



¿Familias perfectas? Francamente, sabemos que no existen. Pero sí podemos construir familias que sean saludables, hogares que puedan suplir a sus miembros del sentimiento de seguridad y estabilidad emocional, proveyendo un ambiente de aceptación, seguridad y amor.
 La familia es bien conocida como “la base de la sociedad”, el núcleo donde se construye la personalidad de cada uno de sus miembros. Es el medio ambiente primario donde se lleva a cabo el desarrollo psicológico, social, físico y espiritual del ser humano. Pero, ¿cuál es la fórmula, si es que existe, para lograr el desarrollo efectivo de cada miembro de la familia?



La verdad es que no existe ninguna fórmula. Pero sí podemos apreciar algunos principios generales que pueden ser muy útiles en la construcción de familias saludables.


Los elementos fundamentales de la familia


A. La estructura: La pareja como esposos y padres, y los hijos que, a su vez, son hermanos entre sí, forman la “organización” básica del hogar.
B. Las interacciones: Todo lo que envuelve el aspecto relacional entre sus miembros. Es el “cómo se llevan” los unos con los otros.
C. Las funciones: Los roles, privilegios y responsabilidades que cada integrante del sistema familiar debe cumplir. Tener en cuenta estos tres elementos de la familia nos puede ayudar a trabajar más sabiamente para el buen desarrollo de todos sus integrantes. Nuestras estrategias y acciones deben enfocarse en fortalecer estas tres áreas, sin descuidar ninguna.


I. Fortalezca la estructura 


A. Para empezar, cultive su matrimonio 
La mayoría de los matrimonios no están conscientes de que la mitad de sus años de casados los pasarán entre los dos, sin sus hijos. Debido a esto, no se están preparando para cuando los hijos crezcan, se casen y “vuelen del nido”. Es un hecho lamentable que muchos matrimonios, cuando llegan a esta etapa de sus vidas, se miran el uno al otro, y descubren que son dos extraños. Esta tragedia muy común ocurre porque los cónyuges no se han tomado el tiempo para cultivar su propia relación, escucharse mutuamente y desarrollar intereses comunes.
A la luz de la enseñanza bíblica (Efesios 5.22-33), lo mejor que un padre puede hacer por sus hijos es amar a la madre de ellos como Cristo a la Iglesia; y lo mejor que una madre puede hacer por su hijos es honrar al padre de ellos como la Iglesia a Cristo. Porque el fundamento de toda la estructura familiar es el matrimonio. Si el matrimonio es fuerte, el hogar también lo será.
B. Afirme la relación con sus hijos
A fin de criar a sus hijos según la disciplina (o bien, discipulado) y la instrucción del Señor (Efesios 6.4), considere que los siguientes principios dirijan su relación hacia ellos:
• Evidenciar un amor incondicional
• Establecer la comunicación como lo primordial
• Decidir que su corrección será siempre redentora
• Defender su liderazgo (influencia) sobre ellos
• Modelar un estilo de vida sinceramente cristocéntrica
C. Fomente la fraternidad entre sus hijos 
Quizá le estremezca cada vez que sus hijos se pelean. Pero en vez de sufrir por ello, trate de ayudarles a desarrollar el amor fraternal. Toma cierto tiempo y requiere esfuerzo intencional y perseverante, pero podemos hacer muchas cosas para animarlos a expresarse este tipo de amor.

6 consejos para fortalecer los vínculos entre hermanos: 
1. Trabaje en la prevención de conflictos
2. Evite el dramatismo cuando se peleen
3. Fomente situaciones y actividades que motiven el compartir
4. Evite compararlos
5. Permita que se cuiden entre ellos
6. Respete sus diferencias


II. Fortalezca las interacciones 


En este proceso de construir una familia impulsora del desarrollo de sus integrantes, es importante reconocer tres presupuestos indispensables acerca de las interacciones familiares.
Estos pueden ayudar a cada integrante a vivir su vida en orden y armonía con los demás:
1. El presupuesto de la pertenencia: Todos los miembros de la familia serán tenidos en cuenta. Nadie puede ser excluido, olvidado, maltratado o descuidado.
2. El presupuesto del orden: Existe una jerarquía en la familia que debe ser respetada. Es decir, los padres están primero, luego los hijos, de acuerdo a la edad.
3. El presupuesto del equilibrio: Todos en la familia deben dar y recibir en igual proporción. Es decir, todos tienen deberes y derechos por igual, los cuales deben ser respetados por todos para que haya relaciones de justicia.

"Es fundamental brindar a los hijos/as afirmación y no descalificación. Sea un apoyo en la buena formación de la autoestima de su hijo/a, que lo recuerden por su apoyo, y no por ser el primero en dudar de sus capacidades". Enfoque a la Familia.

Para la ejecución efectiva de estos presupuestos, necesitamos:
• Comunicación adecuada entre todos
• Establecimiento de límites claros en las relaciones
• Libertad para la expresión de emociones
• Respeto hacia la individualidad del otro
• Pronta resolución de conflictos


III. Fortalezca las funciones 


En una sociedad en la que priman el individualismo y el sentimiento de autosuficiencia, las familias cristianas pueden —y deben— ofrecer un modelo alternativo de convivencia. Una de las metas más importantes que todo padre de familia debería proponerse es desarrollar en casa la valoración del trabajo en equipo. Las tareas de la casa deben ser distribuidas convenientemente entre todos. Un hogar en el que cada integrante tiene claro su rol y coopera con los demás para el bien común, es un hogar capaz de propiciar el desarrollo integral de sus miembros. Porque cuando gana el equipo, ganamos todos.

5 beneficios de asignar tareas a los hijos 
1. Proporciona de una sana autoestima
2. Enseña la importancia de completar el trabajo
3. Enfatiza el valor del orden y la organización
4. Establece el hábito de la colaboración
5. Ayuda a valorar los beneficios recibidos de otros

En resumen, lo que distingue a una familia saludable es la solidez de su estructura, la armonía de sus interacciones y el compañerismo de sus funciones. Sus miembros pueden desarrollarse integralmente, porque se aceptan con sus diferencias, trabajan en equipo, y sobre todo, tienen a Dios como centro de sus vidas. ¿Le gustaría hacer de su familia un gran equipo?

Fuentes: 
• Jay E. Adams, “Vida cristiana en el hogar”.
• Larry Christenson y Howard G. Hendricks, “El orden de Dios para la familia”.
• EnfoquealaFamilia.com, “Familias perfectas o familias saludables”.

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