domingo, 21 de agosto de 2011

Personas con Baja Autoestima


“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”. Romanos 12:3
La Autoestima es la opinión emocional profunda que las personas tienen de sí mismas o también se puede decir que es el amor que tenemos hacia nosotros mismos.
La autoestima en un momento determinado puede causar un problema para nuestra vida espiritual, si permitimos que se vaya a un lado o al otro. Pablo lo resumía diciendo: “que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener”.
La autoestima en un momento determinado puede causar un problema para nuestra vida espiritual, si permitimos que se vaya a un lado o al otro, es por eso que tenemos que mantener un nivel de autoestima medio, ni bajo y exageradamente alto, Pablo lo resumía diciendo: “que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener”.
Este día me quiero detener a escribir un poco sobre las personas con baja autoestima.
Personas con Baja Autoestima
El problema de las personas que mantienen una baja autoestima es que siempre tratan de hacerse las victimas: “nadie me quiere”, “no le importo a nadie”, “nadie se preocupa por mi”, “no tengo amigos”, “no soy importante”, etc. Frases como estas son comunes en personas con baja autoestima.
tristemente hay hijos de Dios que aun permiten que la baja autoestima se mantenga en su vida, aun y cuando Jesús pago a precio de sangre por cada uno de ellos, ¿Acaso la sangre de Cristo es poca cosa?, ¡Claro que NO!, entonces, si valemos la sangre de Cristo no tenemos que andar menospreciándonos.
Por lo general las personas con baja autoestima son aquellas que recibieron un trato malo de parte de sus padres, hermanos o familiares, ya que por muchos años han escuchado palabras como: “No sirves para nada”, “Eres un fracasado”, “Nunca llegaras a ser alguien en la vida”, “Eres un inutil”, etc.
Palabras que hirieron fuertemente su corazón y que permitieron que se anidaran en su mente, dichas palabras aun y cuando están en el Señor provocan que no te superes espiritualmente, porque tienes tan impregnado en tu mente que eres “un fracaso”. Cosa que es una total mentira y que el enemigo utiliza para no permitir que te desarrolles en el Señor.
Personalmente opino que un verdadero cristiano no tendría que padecer de baja autoestima, pero la verdad es que hay muchos que aun la padecen, llegan a las congregaciones y jamás sienten deseos de servir, porque piensan que no lo harán bien, que todo les saldrá mal y que no podrán realizar la tarea que les encomendaran.
Errores grandísimos y que no permiten que te desarrolles y crezcas en el Señor.
Hay también personas que su autoestima es tan baja que se siente feos físicamente, que no le agradaran a nadie y por eso pasan los años y jamás tienen una novia y difícilmente formaran un hogar con esa actitud.
La baja autoestima es utilizada por el enemigo para desvincularte de todo propósito de Dios para tu vida. Y es que Dios tiene propósitos para ti y para todos, y claro esta que los propósitos de Dios en la vida del hombre son GRANDÍSIMOS y por esa razón una persona con baja autoestima no puede ver los planes de Dios para su vida, pues el mimos hecho de darse cuenta que son grandísimos le hace pensar que no es capaz de hacerlo.
Y en parte es cierto, humanamente hablando es difícil llevar a cabo los propósitos de Dios, pero que lindo es cuando entendemos que no es por nuestras lindas capacidades que lo lograremos, ni por lo hermoso que seamos o por lo muy buenos que seamos para hacer algo, sino que es por la PURA GRACIA Y MISERICORDIA DE DIOS derramada en nuestra vida.
Amados hermanos, no es posible que mientras Dios tiene planes ENORMES para tu vida, venga el enemigo y te los desbarate haciéndote pensar que no eres merecedor de lo que Dios tiene para ti y que eres incapaz de hacerlo porque eres un derrotado bueno para nada. Es hora de derrotar al enemigo que ha venido por años metiendo en tu mente tanta basura de baja autoestima y que te ha sido obstáculo para crecer en Cristo.
No permitas más, que tus oídos se conviertan en basureros del diablo en donde el este depositando tanto comentario negativo para tu vida y que te hacen creer todo lo contrario a lo que Dios cree de ti.
Dios cree en ti, pues de otra forma no te hubiera llamado, el día que te llamo no te vio como eras, sino como llegarías a ser cuando El te tomara en sus brazos, El vio las capacidades y talentos que hay en ti, vio lo capaz que eras para ser un siervo o una sierva suya. Eres tan valioso e importante para Dios que decidió enviar a su único Hijo a morir por ti y te compro a precio de sangre y no solo eso, envió a un Consolador a que este contigo todos los días de tu vida ayudándote en tu diario vivir.
Es hora que entiendas que has sido llamado a GRANDES COSAS, pero esas grandes cosas solo se logran con una mente y corazón libre de baja autoestima, esa baja autoestima que el enemigo tuvo a bien poner en tu vida durante muchos años pero que en esta hora Dios quiere eliminar de tu mente y de tu corazón para hacerte completamente LIBRE.

Si te sientes identificado con lo que hablo te invito a que hagas esta oración conmigo:


“Señor Jesús, reconozco que tu eres Dios y que moriste en la cruz por mis pecados, que me compraste a precio de sangre y que soy valioso para ti, durante mucho tiempo he vivido atado a la baja autoestima, esa baja autoestima que no me ha permitido crecer en ti y que me ha sido obstáculo para recibir tantas bendiciones de parte tuya, pero hoy renuncio a todo pensamiento negativo que el enemigo halla querido meter en mi vida para manipularme y evitar que tus propósitos se cumplan en mi, desecho todo lo que sea contrario a ti y me declaro TOTALMENTE LIBRE de toda baja autoestima que me ha dañado, ahora reconozco que tu quieres sanar esas heridas que un día me hicieron y que me llevaron a pensar que no tenia valor, mas este día reconozco que soy valioso para ti y que desde ahora en adelante caminare con la convicción firme de que soy UN LLAMADO TUYO y que por esa razón estoy aquí para llevar a cabo todo lo que tu me quieras dar. Declaro que nunca mas el enemigo podrá engañarme, pues soy un príncipe tuyo, me proclamo en VICTORIA y declaro que TODOS los planes que tu tienes para mi vida se CUMPLIRÁN, porque tu así lo has querido. En el nombre de Jesús. Amen.”

Autor: Enrique Monterroza


Fuente: http://www.jovenes-cristianos.com/index.php?option=com_content&view=article&id=375:personas-con-baja-autoestima-&catid=38:psicologia-relaciones&Itemid=61

domingo, 14 de agosto de 2011

EL AGUA, INDISPENSABLE PARA LA SALUD



Todos conocemos el agua. No tiene sabor, ni color, ni calorías pero es indispensable para nuestra vida. ¿Cuál es la importancia del agua? 70% del cuerpo humano es agua. Nuestro organismo procesa 178 litros de agua por día. El agua es esencial para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. Controla la temperatura del cuerpo, transporta los nutrientes a nuestros órganos, lleva el oxigeno a nuestras células. Elimina los excesos y protege los sistemas y los órganos.
Infelizmente muchos están escogiendo otras bebidas como las soda, el alcohol, café, bebidas energéticas en lugar de beber agua. Para hablar francamente muchas de esas bebidas irán a deshidratar tu cuerpo porque ellas son diuréticas y como consecuencia exigirán que tú bebas más agua que lo normal.

¿A quién no le gusta bañarse, refrescarse y limpiarse por fuera? Es de vital importancia también bañarse internamente, así es que necesitamos también limpiar la parte interna como la externa. Imagínate entrando en la ducha todos los días para bañarte con soda o café. Es eso exactamente lo que hacemos con nuestros cuerpos cuando empezamos nuestras mañanas tomando aquel cafecito y luego una bebida energética para mantenernos despiertos.

La persona que no toma suficiente agua, con seguridad va estar deshidratada. Algunos síntomas de la deshidratación son: dolor de cabeza, somnolencia, constipación, calambres, dolores en la espalda y cansancio. La primera indicación que te estás deshidratando es la sed. Por eso es muy importante que tomemos agua antes de sentir sed. El ser humano puede estar semanas sin comida, pero solamente algunos días, sin agua.

El organismo pierde de 10 a 12 vasos de agua por día con el sudor, con el orine y la respiración. Nuestra alimentación diaria nos provee de 2 a 4 vasos de agua. Pero es necesario reponer una media de 8 vasos de agua por día. Es lo mínimo que deberíamos tomar. Entonces lo ideal es tomar 10 a 12 vasos de agua por día. Es recomendable evitar líquidos durante las comidas, porque la absorción de líquidos dificulta y retarda la digestión. Es recomendable tomar agua un poco antes de las comidas, y esperar un tiempo razonable antes de las mismas. Algunas personas se disculpan diciendo que se olvidan de tomar agua, entonces le sugerimos tomar agua a cada hora (condicionando su cuerpo al sonido del reloj o a algún otro hecho externo) o a cada dos horas.

¿Cómo se que estoy tomando la cantidad necesaria de agua? La manera más fácil es a través del orine. Si al orinar ves que el color de tu orine es clara, estas tomando suficiente agua, mas si al contrario el color es un amarillo con un fuerte olor, entonces corre a tomar agua, tu cuerpo te agradecerá.

El simple hecho de añadir más agua a tú organismo o substituir los antojos, dulces, sodas por un vaso de agua, va mejorar notablemente tu salud. El agua ayuda a mantener el peso ideal por el hecho de estar aumentando tu metabolismo y controlando tu apetito. Si estas queriendo bajar de peso, beber agua es una simple, barata y saludable forma de comenzar.

El agua te ayuda a aumentar el nivel de energía, Ayuda también a tener una piel suave y firme ya que la piel con falta de agua se arruga con más facilidad. Bebiendo la cantidad necesaria de agua te va ayudar a sentirte mejor y con toda seguridad mejorara tu apariencia y consecuentemente tu autoestima.

Se estima que 2/3 de la populación mundial no bebe suficiente agua y sufre algún tipo de deshidratación. Entonces, al estar sentado leyendo este articulo, puedes estar con sed, lo que puede significar que estas deshidratado. Vamos a la acción, levántate, busca un vaso, el mayor que tengas y llénalo de agua, y regálale a tu cuerpo lo que el mas necesita. El agua es el precioso líquido que existe para el ser humano. Recuerda siempre de disfrutar una de las mayores bendiciones que Dios nos dio, tome más agua.

 

Por Shannon Bullón

lunes, 1 de agosto de 2011

VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA

S. Mat. 5:13:  “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?...”

      ¿Qué gusto tiene la sal?

      Sal – Viene del latín – SALE

1.      Química.  Substancia que se forma de la interacción de un ácido y una base.
2.      Química. Cloreto de sodio, cristalino, blanco, usado en la alimentación, sal de cocina (fórmula NaCI).
3.      Fig. Gracia, espíritu, vivacidad:  “Es una persona muy apagada, sin sal”.
4.      Malicia, Chiste:  “Sus historias hacen reír, tiene siempre mucha sal”.

Sinónimo:  Chiste, gracia, espíritu, malicia, vivacidad.

            La sal es quizás uno de los pocos productos por cuya escasez no tiene que preocuparse la humanidad.  Existen montañas de sal de 180 metros de altura.  En diversos lugares hay depósitos subterráneos de varios miles de metros de profundidad.  Y aunque se agotasen todos los depósitos salinos de la tierra, habrían aún 35.000 billones de toneladas en el mar, es decir una cantidad suficiente para cubrir la superficie de nuestro globo con una capa de 122 metros de espesor.

            De los 20 millones de toneladas de sal que se producen anualmente, cuatro millones están destinadas a la industria química. la ciencia moderna emplea actualmente la sal en la fabricación de explosivos, jabón y tintes, y hasta para consolidar el acero, fundir el plomo, el cobre y la plata, impedir la contracción en la arcilla en la  fabricación de ladrillos, para la refrigeración de los alimentos y como abono.

            Como los ríos que desembocan en los océanos transportan sal, la cantidad de sal en el mar aumenta constantemente.

            La sal está más íntimamente ligada al progreso humano que ningún otro alimento.  Antiguamente se daba sal a los soldados romanos como parte de su pago;  de ahí la palabra salario.  Esa costumbre de pagar con sal existe aún en ciertos países, especialmente en Asia.

            En la antigüedad y durante el período medieval se consideraba la sal con tanto respeto como la moneda de oro.  En algunos lugares como los Países Bajos, la ley permitía privar de sal a los prisioneros, lo que constituía un gran castigo.

            La sal es absolutamente indispensable al cuerpo humano, a condición de no abusar de ella.  Desde hace  poco, sobre todo en EE. UU., se pretende demostrar que la sal es nefasta, que da lugar a trastornos intestinales y favorece el reumatismo.  No obstante los humanos la han consumido siempre y está probado que los animales salvajes la buscan también.  Muchos animales recorren kilómetros en busca de sal o un arroyo salado.  Se echa al pasto y la leche de las vacas que lo consumen es más rica y abundante.

            Sabemos que el sudor y las lágrimas contienen sal y que la gente que trabaja en lugares muy calurosos deben que consumir más sal para compensar la que pierden en la transpiración.  En muchos lugares se da tabletas del sal pura a los obreros que trabajan en industrias donde la temperatura es muy elevada.

            En medicina jamás se ha puesto en duda los méritos de la sal empleada en forma de gargarismos o baños, inclusive se ha observado que los que trabajan en minas de sal nunca padecen de catarro, de neuralgias ni de reumatismo.  Viven en un clima tan estimulante como si vivieran junto al mar.

            Las supersticiones relacionadas con la sal (derribar un salero trae mala suerte) se deben, en el fondo, al temor de desperdiciar esos preciados cristalitos, antaño tan escasos.  En su famoso cuadro “La última Cena” de Leonardo da Vinci, pinto junto a Judas un salero volcado.

            SAL (Heb... melaj; gr. Háls, háis).  Cloruro de sodio o cualquiera de las diversas combinaciones químicas concomitantes (como ser, cloruro de magnesio, cloruro de calcio, etc.).

            La sal común (cloruro de sodio) se encuentra en el agua de mar o en los vaciamientos subterráneos o superficiales, y se usa para conservar diversas sustancias y para dar sabor.

            En la antigüedad, cuando la refrigeración y muchos otros métodos modernos que se usa ahora para conservar alimentos o se conocían, la sal era de muchísimo más  valor que en la actualidad, y su estima aumentaba por sazonar los sacrificios (Lev. 2:13; Eze. 43:24); también se refregaba con  sal a los recién nacidos, por la creencia de que de ese modo la piel quedaba más seca, firme y limpia (Eze. 16:4).

            Palestina dispone de una gran fuente natural de esa sustancia en el Mar Muerto;  pero sus playas y sus colinas adyacentes están cubiertas de sal de mala calidad.  Ella le dio su nombre al mar en el cual desemboca el Jordán (Gén. 14:3; Jos. 3:16, etc.)  y al valle de la Sal, posiblemente ubicado en la extremidad meridional del Mar Muerto o Mar Salado (2 Sam. 8:13), como también a la Ciudad de la Sal (Jos. 15:62).

            A veces se cubría de sal las tierras capturadas como señal de maldición (Jos. 9:45) Diccionario Bíblico, Pág. 1030.

            “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal” (Gén. 19:26).

            “Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falta jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Dios:  en toda ofrenda tuya ofrecerás sal” (Lev. 2:13).

            “Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren a Jehová las he dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; pacto de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tu descendencia contigo” (Núm. 18:19).

            “... y mató al pueblo que en ella estaba; y asoló la ciudad, y la sembró de sal” (Jueces 9:45).

            “Bueno es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros” (Mar. 9:50).

            “La sal es lemas importante de todos los condimentos, puesto que es el único absolutamente necesario.  No puede ser limitado ni sustituido.  Nada puede ocupar su lugar.  Es el ingrediente que si faltara, cualquier comida sería insípida y desabrida.  De modo que sin Cristo y su mensaje evangélico de salvación esta tierra sería un mundo sin alegría y sin amor.

            “El cristianismo sazona y da sabor a la vida haciéndola soportable, y para él no hay sustituto.  La declaración tened sal en vosotros, y tened paz unos con otros es significativa a la luz del hecho de que en los tiempos antiguos la sal era la señal de las sagradas obligaciones del pacto.  Comer sal juntos era hacer la paz, y entrar en un pacto mutuo”.  De aquí la conexión entre el consejo de que los discípulos tengan sal en ellos y que vivan en paz unos con otros” (Cambridge Bible).

            Cuando los profesos cristianos han perdido el sabor del cristianismo en sus vidas son cristianos de nombre solamente.  No sólo no son “buenos para nada” sino que son un detrimento seguro par ala causa de Cristo.  Su influencia para el bien  queda nula y hace más daño que los incrédulos.

            “Si los cristianos lo son de nombre solamente, son como la sal que ha perdido su sabor.  No tienen influencia para el bien en el mundo, y por su falsa representación de Dios son peores que los incrédulos del mundo” (DTG, Pág. 272).

            “Sea vuestra palabra siempre congracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (Col. 4:6).

“Vosotros sois la sal de la tierra”

            La idea básica en la comparación de los ciudadanos del reino con la sal es que ella sirve para preservar.  Habían de permanecer n estrecha relación con sus prójimos.

            Cuando de la vida de un profeso cristiano desaparecen el amor, el poder y la justicia de Cristo no hay otra fuente de la cual pueda obtener lo que le falta.

            “Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrifico será salado con sal” (Mar. 9:49).

            El fuego purifica, la sal preserva.  Ser salado con fuego implica no sólo purificación sino preservación.  Dios desea tener un pueblo puro, un pueblo limpio, un pueblo santo, un pueblo cuyos pecados hayan sido perdonados.  Con solamente pedirlo pueden obtener el poder preservador de Dios.  No solamente han de llegar a ser limpios y santos, sino que además han de mantenerse en esa condición.  El fuego con el cual han de ser “salados” no destruye, sino purifica.  Primero hemos de ser limpiados, luego preservados, “salados con fuego” y “salvados con sal”.  Purificados y luego conservados puros.
            “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrifico vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.  No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom. 12:1-2).

           
            Para que nuestras vidas sean un “sacrificio vivo, santo, agradable a Dios” deben ser preservadas y sazonadas con la perfecta justicia de Jesucristo.

            “Vosotros sois la sal de la tierra”

Tito M. Rodríguez
Dpto. de Salud DSA.

martes, 12 de julio de 2011

UN DÍA ES MIO: HARE EN ESTE DIA LO MEJOR QUE PUEDA

“Y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros” (Deuteronomio 26:8).  “Los guió con seguridad, de modo que no tuvieran temor; y el mar cubrió a sus enemigos” (Salmo 78:53).

      Dios tomó a Israel entre las naciones para ser un pueblo especial, con un propósito especial y en un tiempo especial.  Lo colocó en una tierra de común acceso a todas las naciones de su época, para que fueran observados por todos los pueblos.  Al sacarlos de Egipto con mano fuerte, los protegió de una forma milagrosa cada día que estuvieron en el desierto.  Desde su salida una nube los cubría durante el día para que el sol del desierto, tan abrasador, no los consumiesen, y de noche los cubría una columna de fuego para que el frío de la noche no los congelase.  Salieron milagrosamente de Egipto, cruzaron el Mar Rojo en seco, sus enemigos destruidos delante de ellos.  Les dio agua pura de la roca, les dio pan que caía del cielo, a fin de no padecer de hambre en el desierto.  El pan caía del cielo, sin embargo, ellos deberían recogerlo;  este milagro se produjo seis días n la semana, durante toda su peregrinación en el desierto, hasta que transpusieron el Jordán; de allí en adelante deberían trabajar la tierra para conseguir su alimento.

      Fueron protegidos mediante leyes de salud, que Moisés recibió directamente de Dios.  Estas leyes, tan sagradas, como la ley de Dios, siguen siendo las bases de leyes sanitarias de nuestros días.  Salieron con el cuerpo, pero su espíritu quedó en Egipto.

      “Y les decían los hijos de Israel:  Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos;  pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud” (Éxodo 16:3).

      “Nos acordamos del pescado que comían en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos” (Números 11:4-8)

      ¿Tenemos alguna semejanza con el pueblo de Israel? ¿Será que Dios actúa con su pueblo de la misma forma? ¿Por qué era tan importante la comida en aquel tiempo? ¿Acontece lo mismo en nuestros días? Veamos un poco las cosas desde el principio.

      “Eva tenía todo lo que podía hacerla feliz.  Estaba rodeada de frutas de toda variedad.  Sin embargo el fruto del árbol prohibido apareció más deseable a sus ojos que el fruto de todos los otros árboles del huerto de los cuales podía comer libremente.  Fue intemperante en sus deseos.  Comió, y por su influencia, su esposo también comió, y una maldición descansó sobre ambos...  Y desde la caída, ha existido la intemperancia en casi todas sus formas” (Consejos sobre el Régimen alimenticio, Pág. 171).

      Satanás venció a Eva en el Jardín del Edén a través del apetito y desde entonces ha perseguido a la humanidad con esta tentación a fin de mantenerlos bajo su control.  Cristo no fue impune a esta tentación.  La primera gran tentación de Satanás fue la misma que enfrentó Eva en el Edén:  El apetito.

      “En el desierto de la tentación Cristo hizo frente a las grandes tentaciones fundamentales que habían e asaltar al hombre.  Allí se encontró solo con el enemigo sutil y astuto, y lo venció.  La primera gran tentación actuó sobre el apetito; la segunda, sobre la presunción; la tercera, sobre el amor al mundo.  Satanás ha vencido a millones tentándolos a la complacencia del apetito.  Por medio de la gratificación del gusto, el sistema nervioso se excita y el poder del cerebro se debilita, haciendo imposible pensar con calma y en forma racional.  La mente se desequilibra.  Sus facultades más altas y más nobles son pervertidas para servir a la lujuria animal, y los intereses sagrados y eternos con desatendidos.  Cuando se obtiene este objetivo, Satanás puede venir con sus otras dos principales tentaciones y hallar acceso libre.  Sus múltiples tentaciones surgen de estos tres grandes puntos principales” (Consejos sobre el régimen alimenticio, Pág. 178).

      “Satanás viene al hombre como vino a Cristo, con su muy poderosa tentación a complacer el apetito.  Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto.  Venció a Adán y Eva en el Edén en el terreno del apetito, y ellos perdieron su hogar bendito” (Idem. 180, 181).

      No permitamos que Satanás encuentre libre acceso en nuestras vidas, mantengamos nuestro estilo de vida bajo el control de Cristo, porque su poder nos hará vencedores.  Estamos preparándonos para reconquistar el Edén perdido.  ¡Cuán importante es prestar atención a los consejos inspirados, de modo que podamos reflejar nuevamente la imagen de Dios, para que él nos pueda reclamar como sus hijos!  Todo esfuerzo realizado para armonizar nuestra vida en este aspecto, será poco, pero vale la pena cerrar la puerta para el enemigo de las almas.

      Hemos salido de Egipto con mano fuerte, el Señor nos guía con seguridad, somos protegidos cada día por su maravillosa gracia; estamos marchando para la Tierra prometida.  Que nuestro espíritu marche junto con nosotros y no se vuelva a las ollas de Egipto, porque podría ser que repitamos la experiencia de Israel y no podamos abandonar el desierto.  Es una lucha diaria, sin retrocesos; no tengamos temor de afrontarla, el Señor está de nuestra parte.

      “Es un asunto muy difícil desaprender los hábitos que se han complacido durante toda la vida y que han educado el apetito.  El demonio de la intemperancia no se vence fácilmente.  Tiene una enorme fuerza y es difícil de dominar” (Consejos sobre salud, Pág. 611).

      “En el caso de nuestros primeros padres, el deseo intemperante dio por resultado la pérdida del Edén.  La templanza en todo tiene que ver con nuestra reintegración en el Edén más de lo que los hombres se imagina” (Ministerio de curación, Pág. 91).

      No hacemos de la temperancia una prueba de confesión de fe.  Temperancia es una de las cuatro virtudes que consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos.  Abstención de todo el mal y moderación de todo lo que es bueno.  Equilibrio en todas las cosas.  Los extremos nos llevan por caminos equivocados, ya sea de un lado radial o por la indiferencia.  Como adventistas no tenemos problema con tabaco, alcohol o drogas, ya que por principio, no por prohibición, nos abstenernos de todo esto.  Somos templos del Espíritu Santo.  Pueblo santo, separado para nuestro Dios.  El Señor nos llamó para que seamos “un pueblo santo”, nos escogió para que fuésemos su propio pueblo de todos los pueblos que hay sobre la tierra (Deuteronomio 7:6).

      Un pueblo santo es un pueblo separado, apartado de las costumbres de las naciones que lo rodean y dedicado exclusivamente al servicio de Dios.  Apartado de todo aquello que arruina la vida y pervierte el apetito.  Apartado de las cosas que el mundo ofrece y desagradan a Dios.  Apartado de todo lo que nos separa de nuestro Dios; apartado del estilo de vida de este mundo.

      De nada sirve colocar el cuerpo bajo rigurosas formas alimenticias, de ejercicios y otros, si nuestra mente continúa pensando y viviendo aquello que dejamos en Egipto.  Si así fuera, estuviéramos engañándonos a nosotros mismos, estaríamos tratando de salvarnos por las obras y no es lo que Dios pide de nosotros.  Lo que no es genuino, desequilibra a la persona y la lleva por caminos  errados.

      “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (S. Juan 14:15).

      “pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos” (1 S. Juan 5:3).

      Cuando amamos a Dios, tratamos de hacer todo lo posible para agradarlo y eso no es una carga, es por amor.  Dios es amor, su ley es amor, sus preceptos que guían nuestra vida son amor, fueron dados para nuestro bien y el cumplirlos es la prolongación del amor de Dios en nuestras vidas.  Es vivir en armonía con el cielo ahora y prepararnos para la vida venidera.

      “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.  No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1,2).

      “Dios exige que el cuerpo le sea presentado como sacrificio vivo, no como sacrificio muerto o moribundo.  Las ofrendas de los antiguos hebreos debían ser sin tacha, ¿y será agradable para Dios aceptar una ofrenda humana llena de enfermedad y corrupción?  Él nos dice que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo; y nos exige que cuidemos este templo, a fin de que sea una habitación adecuada para su Espíritu.  El apóstol Pablo nos da esta amonestación:  “No sois vuestros, porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en  vuestro cuerpo y en vuestro espíritu los cuales son de Dios” (1 Cor. 6:19, 20).  Todos deben ser muy cuidadosos para preservar el cuerpo en la mejor condición de salud posible, a fin de que puedan rendir a Dios un servicio  perfecto, y cumplir su deber en la familia y en la sociedad” (Consejos sobre el régimen alimenticio, Pág. 22, 23).

      “... Todas las leyes de la naturaleza-que son las leyes de Dios-han sido ideadas para nuestro bien.  Su obediencia promoverá nuestra felicidad en esta vida y nos ayudará a prepararnos para la vida futura” (Idem. Pág. 25).

      “... Toda ley que gobierna la maquinaria humana ha de ser considerada tan divina en su origen, en su carácter y en su importancia como la Palabra de Dios” (Idem. Pág. 17).

      “Sed santos, porque yo soy santo” (1 S. Pedro 1:16).

      Es comenzar a vivir en esta tierra como Cristo vivió.  Es tratar de reflejar el carácter de Cristo en nuestra vida diaria, es mostrar al mundo el estilo de vida de los cristianos.

      “Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su pueblo, entonces, vendrá él para reclamarlos como suyos” (Palabras de vida del gran Maestro, Pág. 43).

      Es de mucha importancia que demos atención a estos asuntos, que podrían parecer anticuados, pero si nosotros, conociendo la luz de estas verdades no hacemos nuestra parte, otros que no la poseen se nos adelantarán.

      “Toda iglesia necesita dar testimonio claro y definido, dando el sonido cierto de la trompeta.  Si podemos despertar la sensibilidad moral sobre el tema de practicar la temperancia en todas las cosas, se obtendrá una gran victoria...  Moisés predicó mucho sobre este tema, y la razón por la cual el pueblo no entró en la tierra prometida fue la complacencia con el apetito.  Las nueve décimas partes de la maldad que hay entre los niños de estos días, es causada por la intemperancia en el comer y beber.  Adán y Eva perdieron el Edén debido a la complacencia del apetito, y solamente lo reconquistamos negándonos a nosotros mismos” (Review and Herald, october 21, 1884).

      “A medida que nos acercamos al fin del tiempo, debemos elevarnos cada vez más en el asunto de la reforma pro salud y temperancia cristiana, presentándolo de una manera positiva y decidida” (Manuscrito 87, 1908).

      “Es designio de Dios que la influencia restauradora de la reforma pro salud sea una parte del último gran esfuerzo para proclamar el mensaje Angélico” (Med. Ministry, Pág. 259).

      ¿Cuándo será este último gran esfuerzo?  Estamos mucho más cerca del fin que cuando surgimos como pueblo en 1844.  Los políticos dicen que todavía no ha llegado el tiempo.  Como adventistas sabemos que estamos viviendo en el tiempo del fin.  ¿Cuándo será el tiempo para que nos preparemos y proclamemos estos mensajes en forma más positiva y decidida?  Alguien dijo:  “Ayer fue un cheque cancelado, mañana será un pagaré.  Hoy es cash”.  Dejar para mañana es incierto, pues el mañana no nos pertenece todavía.  Hoy es nuestro día de oportunidad.

      “Día por día todos somos probados, corregidos y educados para ser útiles en esta vida.  Pensad en esto:  sólo un día por vez.  Un día es mío.  Haré en este día lo mejor que pueda.  Usaré mi talento del  habla para ser una bendición para algún otro;  un ayudador, un consolador, un ejemplo que el Señor, mi Salvador, apruebe” (Mente, carácter y personalidad, T. 1, Pág. 15).

      Aprovechemos al máximo nuestro día de oportunidad para colocar nuestra vida en armonía con el cielo, para vivir plenamente la vida que Cristo nos da, para caminar por este mundo tomados de la segura mano de nuestro Salvador, y a pesar de las dificultades que puedan surgir, mantener un rumbo seguro.

      “A Jehová he puesto siempre delante de mi; porque está a mi diestra, no seré conmovido.  Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente” (Salmo 16:8,9).

      “La única seguridad para cualquiera de nosotros consiste en aferrarnos a Jesús, y en no permitir que cosa alguna separe al alma de sus poderoso Ayudador” (Joyas de los testimonios, V. 2, Pág. 139).

      Aferrémonos firmemente en Jesús y en sus promesas para vivir confiadamente bajo su dirección y preparémonos para un glorioso porvenir.

      “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella.  Guardadlos, pues, y ponedlos por obra;  porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán:  Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es  esta.  Porque ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? ...  las enseñarás a tus hijos, ya los hijos de tus hijos” (Deuteronomio 4:5-9).

      Las bases sobre salud y temperancia fueron dadas por Dios a Moisés, a fin de que el pueblo escogido viviera saludablemente y fuera ejemplo de todas las naciones.  A partir de 1863, Elena G. De White recibió más luz sobre estos temas y varios de estos asuntos, recién la ciencia está  descubriendo en nuestros días.  Esto nos coloca frente a una gran responsabilidad, porque al recibir esta luz debemos utilizarla y colocarla en un lugar alto para iluminar a otros.

      “Hay solo pocos que hasta ahora han despertado suficientemente como para entender cuánto tiene que ver sus hábitos de alimentación con su salud, su carácter, con su utilidad en este mundo y con su destino eterno.  Vi que es deber de los que han recibido la luz del cielo y han comprendido los beneficios de andar con ella, al manifestar un interés mayor que los que todavía sufren falta de conocimiento.  Los observadores del sábado, que están esperando la cerca aparición de su Salvador deben ser los últimos en manifestar falta de interés en esta gran obra de reforma.  Debe instruirse a los hombres y mujeres, a los ministros y el pueblo debe sentir que la carga de la obra descansa sobre ellos para agitar el tema y presentarlo con fuerza delante de los demás” (Testimonies. T. 1, Págs. 488, 489).

      Que estos pocos que han entendido la importancia de la luz recibida y están preparándose para el retorno de Jesús, se multipliquen.

      Nos toca vivir en una época de grandes cambios en el mundo económico, en el mundo político, n el mundo social y en el mundo religioso.  Cambios que afectan nuestro diario vivir y adaptación a las nuevas realidades.  Nos acercamos al fin del peregrinaje y el tiempo es breve.  Adecuemos nuestro estilo e vida a las realidades eternas.

      “Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados” (2 Crónicas 20:20).

Tito Max Rodríguez,
Dpto. de Salud DSA.

jueves, 7 de julio de 2011

Control del apetito


Gén. 3:6:  Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árboles codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella”.

     “Eva tenía todo lo que podía hacerla feliz.  Estaba rodeada de frutas de toda variedad.  Sin embargo el fruto del árbol prohibido apareció más deseable a sus ojos que el fruto de  todos los otros árboles del huerto de los cuales podía comer libremente.  Fue intemperante en sus deseos.  Comió, y por su influencia, su esposo también comió, y una maldición descansó sobre amos.  La tierra  también fue maldecida a causa del pecado de ellos.  Y desde la caída, ha existido la intemperancia en casi todas sus formas.  El apetito ha dominado la razón.  La familia humana ha seguido una conducta de desobediencia, y como Eva, ha sido engañada por Satanás para descuidar las prohibiciones que Dios ha establecido, haciéndose la ilusión de que las consecuencias no serían tan terribles como se había creído” (Consejos sobre régimen alimenticio, Pág. 171).

              “Una de las más fuertes tentaciones a que el hombre tiene que hacer frente es la del apetito.  En el comienzo el Señor hizo al hombre recto.  Fue creado con una mente del todo equilibrada, y el tamaño y la fuerza de todos sus órganos estaban plena y armoniosamente desarrollados.  Pero debido a las seducciones del artero enemigo, la prohibición de Dios fue desatendida, y las leyes de la naturaleza exigieron su completo castigo...

     “Desde la primera vez que el género humanos e rindió al apetito, la complacencia propia ha seguido aumentando, hasta el punto de que la salud ha sido sacrificada sobre el altar del  apetito.  Los habitantes del mundo antediluviano eran intemperantes en el comer y beber.  Querían tener carne, aunque Dios en ese tiempo no le había dado al hombre permiso para consumir alimentos animales.  Comieron y bebieron hasta que la complacencia de su apetito depravado no conoció límites, y entonces se corrompieron tanto que Dios no los pudo soportar más.  Su copa de iniquidad se llenó, y el Señor limpió la tierra de esta contaminación moral por medio del diluvio” (Idem, Págs. 173, 174).

     Gén. 25:27-34: “... Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo...  Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas;  y él comió y bebió, y se levantó y se fue...”.

     Gén. 27:4, 14:  “Y hazme un guisado como a mi me gusta, y tráemelo, y comeré, para que yo te bendiga antes que muera...  Y su madre hizo guisados, como a su padre le gustaba”.

     “Esaú un fuerte deseo especial de un alimento definido, y por tanto tiempo había complacido y el yo que no sintió la necesidad de abstenerse del plato tentador y codiciado.  Siguió pensando en él sin hacer ningún esfuerzo especial para reprimir su deseo, hasta que el poder del apetito venció toda otra consideración, y lo dominó, de manera que imaginó que sufriría gran inconveniente, y aún la muerte, si no podía tener aquel plato particular.  Cuanto más pensaba en el asunto, más se fortalecía su deseo, hasta que su primogenitura, que era tan sagrada, perdió su valor y su carácter sagrado” (Consejos sobre régimen alimenticio, Pág. 175).

     Ex. 16:3 “Y les decían los hijos de Israel:  Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos...”

     “Cuando el Dios de Israel sacó a sus hijos de Egipto, los mantuvo en gran medida privados de la carne, pero les dio pan del cielo, y agua de la dura roca.  Mas no se manifestaron satisfechos con esto.  Detestaron el alimento que se les había dado y desearon verse de vuelta en Egipto, donde podían sentarse ante las ollas de carne.  Preferían soportar la esclavitud, y aún la muerte, antes que verse privados de la carne.  Dios les concedió su deseo, dándoles carne, y dejando que comieran hasta que su glotonería produjo una plaga, de la cual muchos murieron” (Consejos sobre régimen alimenticio, Pág. 175).

     Dan. 1:5-8:  “... Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, no con el vino que él bebía...”

     “Las tentaciones a complacer el apetito representan un poder capaz de ser vencido sólo con la ayuda que Dios puede impartir.  Pero con cada tentación tenemos la promesa de Dios de que habrá una vía de escape.  ¿Por qué, entonces, tantos son vencidos?  Es porque no ponen su confianza en Dios.  No se valen de los medios provistos para su seguridad.  Las excusas ofrecidas para la complacencia del apetito pervertido no tienen, por lo tanto, peso alguno ante Dios.

     “Daniel evaluaba su capacidad humana, pero no confió en ella.  Su confianza estaba puesta en la fuerza que Dios ha prometido a todos los que acuden a él con humilde dependencia, descansando plenamente en su poder.

     “Propuso en su corazón de no contaminarse con la porción de la carne del rey, ni con el vino de su beber; porque sabía que un régimen semejante no fortalecería sus facultades ni aumentaría su capacidad mental.  No quería usar vino, ni ningún otro estimulante antinatural:  no quería hacer nada que oscureciera su mente; y Dios le dio “conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias”, y también entendimiento en toda visión y sueños” (Dan. 1:17)

              “los padres de Daniel lo habían educado en su niñez en hábitos de estricta temperancia.  Le habían enseñado que debía conformarse a las leyes de la naturaleza en todos sus hábitos:  que su comer y beber tenían una influencia directa sobre su naturaleza física, mental y moral, y que era tenido por responsable, delante de Dios, por su capacidades; pues él las consideraba todas como dones de Dios, y no debía empequeñecerlas o destruirlas por ningún proceder suyo.  Como resultado de esta enseñanza, la ley de Dios fue exaltada en su mente, y reverenciada en su corazón.  Durante los primeros años de su cautividad, Daniel estaba pasando por una gran prueba que había de familiarizarlo con la pompa, la hipocresía y el paganismo de la corte.  ¡Por cierto que era una extraña escuela para prepararlo para una vida de sobriedad, trabajo y fidelidad! Y sin embargo vivió sin ser corrompido por la atmósfera del mal de la cual estaba rodeado.

     “la experiencia de Daniel y de sus jóvenes compañeros ilustra los beneficios que pueden resultar de un régimen abstemio, y muestra lo que Dios hará en beneficio de los que cooperan con él en la purificación y elevación de las almas.  Ellos fueron un honor para Dios, y una luz brillante en la corte de Babilonia.

     “En esta historia oímos la voz de Dios que se dirige a nosotros individualmente y nos pide que reunamos todos los rayos de luz con respecto a este tema de la temperancia cristiana, para colocarnos en la debida relación con las leyes de la salud” (Consejos sobre régimen alimenticio, Págs. 182, 193).

     S. Mat. 4:2-4:  “Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.  Y vino a él el tentador, y le dijo:  si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.  Él respondió y dijo:  Escrito está:  No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

     “En el desierto de la tentación Cristo hizo frente a las grandes tentaciones fundamentales que habían de asaltar al hombre.  Allí se encontró solo con el enemigo sutil y astuto, y lo venció.  La primera gran tentación actuó sobre el apetito; la segunda, sobre la presunción; la tercera, sobre el amor al mundo.  Satanás ha vencido a millones tentándolos a la complacencia del apetito.  Por medio de la gratificación del gusto, el sistema nervioso se excita y el poder del cerebro se debilita, haciendo imposible pensar con calma y en forma racional.  La mente se desequilibra.  Sus facultades más altas y más nobles son pervertidas para servir a la lujuria animal, y los intereses sagrados y eternos son desatendidos.  Cuando se obtiene este objetivo, Satanás puede venir con sus otras dos principales tentaciones y hallar acceso libre.  Sus múltiples tentaciones surgen de estos tres grandes puntos principales.

     “De todas las lecciones que se desprenden de la primera gran tentación de nuestro Señor, ninguna es más importante que la relacionada con el dominio de los apetitos y pasiones.  En todas las edades, las tentaciones atrayentes para la naturaleza física han sido las más eficaces para corromper y degradar a la humanidad.  Mediante la intemperancia, Satanás abra para destruir las facultades mentales y morales que Dios dio al hombre como un don inapreciable.  Así viene a ser imposible para los hombres apreciar las cosas de valor eterno.  Mediante la complacencia de los sentidos, Satanás trata de borrar del alma todo vestigio e la semejanza divina” (Consejos sobre régimen alimenticio, Págs. 178, 179).

     “Satanás viene al hombre como vino a Cristo, con su muy poderosa tentación a complacer el apetito.  Bien conoce su poder para vencer al hombre en este punto.  Venció a Adán y Eva en el Edén en el terreno del apetito, y ellos perdieron su hogar bendito.  Lo que acumulara miseria y crimen ha llenado nuestro mundo después de la caída de Adán.  Ciudades enteras han sido borradas de la faz de la tierra por los crímenes degradantes y la iniquidad odiosa que las han convertido en una mancha en el universo.  La complacencia del apetito fue el fundamento de todos esos pecados” (Idem. Págs. 180, 181).

     “El Redentor del mundo sabía que la complacencia del apetito produciría debilidad física y embotaría de tal manera los órganos de la percepción, que no discernirían las cosas sagradas y eternas.  Cristo sabía que el mundo estaba entregado a la glotonería y que esta sensualidad pervertiría las facultades morales.  Si la costumbre de complacer el apetito dominaba de tal manera a la especie humana que, a fin de romper su poder, el divino Hijo de Dios tuvo que ayunar casi seis semanas a favor del hombre, ¡qué obra confronta al cristiano para poder vencer como Cristo venció!  El poder de la tentación a complacer el apetito pervertido puede medirse únicamente por la angustia indecible de Cristo en aquel largo ayuno en el desierto” (Idem. Págs. 2120, 221).

     1 Cor. 3:16, 17:  “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”.

     1 Cor. 6:19, 20 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”.

     “No hay sino dos poderes que dominan la mente de los hombres:  El poder de Dios y el poder de Satanás.  Cristo es el Creador y Redentor del hombre; Satanás es el enemigo y destructor del hombre.  El que se ha entregado a Dios, se vigorizará para la gloria de Dios, en cuerpo, alma y espíritu.  El que se ha entregado al control de Satanás se destruye a sí mismo” (La temperancia, Pág. 245).

     “El apetito complacido, enemigo de la perfección  cristiana.  Es imposible que los que complacen el apetito alcancen la perfección cristiana.

     “El Espíritu de Dios no puede venir en nuestro auxilio y ayudarnos a perfeccionar caracteres cristianos, mientras estemos complaciendo nuestros apetitos en perjuicio de la salud y mientras el orgullo de la vida tenga el dominio” (Idem. Pág. 18).

     “Nosotros también podemos vencer.  Nuestra única esperanza de recuperar el Edén es por medio de un firme dominio propio.  Si el apetito pervertido tenía un poder tan grande sobre la humanidad, que, a fin de quebrantar su dominio, el divino Hijo de Dios hubo de soportar un ayuno de casi seis semanas a favor del hombre, ¡qué obra está delante del cristiano!  Sin embargo, por grande que sea la lucha, éste puede vencer.  Con la ayuda el poder divino que soportó las más fieras tentaciones que Satanás pudo inventar, él también puede ser completamente victorioso en su guerra contra el mal, y finalmente podrá llevar la corona de victoria en el reino de Dios” (Idem. Pág. 19)

Tito M. Rodríguez
Dpto. de Salud DSA.
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