viernes, 21 de marzo de 2014

El noviazgo en el marco cristiano (Parte 1/2)



Por: Chimezie A. Omeonu

E l noviazgo involucra la intención de casarse y establecer una relación permanente, por lo tanto debe ser tomado con la mayor seriedad.
aquí tenemos ocho principios que serán útiles. 

Las amistades especiales y el noviazgo son dos tipos de relaciones a las cuales se llega entre la adolescencia y la juventud. Al entrar en la adolescencia las amistades se tornan un poco más selectivas –lo que llamamos amis
tades especiales–. Generalmente en esta etapa, no se toman compromisos permanentes; pero a medida que los jóvenes siguen creciendo, llegan a lo que denominamos noviazgo...

Aunque no hay un orden formal universalmente aceptado en la progresión de un noviazgo, es un proceso serio
en el cual la relación entre un hombre y una mujer entra en una etapa de exploración en la cual ambos intentan conocer al otro y sopesar las características de cada uno, con la intención de casarse y establecer así una relación para toda la vida. Esto significa que el noviazgo debe ser tomado con la mayor seriedad, con mucha oración y compromiso con los aspectos espirituales y morales de la vida, pero sin que el aspecto físico los subyugue.

Elena White aconseja a los jóvenes acerca de la seriedad espiritual del noviazgo de esta manera:
“No debierais decir una palabra ni realizar acción alguna que no quisierais que los ángeles viesen y anotasen en los libros del cielo. Debéis procurar sinceramente glorificar a Dios. Vuestro corazón debe tener únicamente aspectos puros, santificados, dignos de quienes siguen a Cristo, que sean de índole elevada y más celestial que terrenal. Cuanto difiere de esto degrada el noviazgo.

El matrimonio no puede ser santo y honroso a la vista de un Dios puro y santo, a menos que concuerde con los
elevados principios de la Escritura”.

Mi preparación académica, mi experiencia personal y el aconsejar a jóvenes, me han llevado a enumerar ocho
principios que serán de ayuda durante el noviazgo, con el objetivo de asegurar una relaciónmatrimonial feliz y
duradera. Están enumerados sin un orden particular de importancia, pero es oportuno que los tengas presentes
al transitar por el noviazgo y elegir un compañero para la vida.

1. Evalúa cada comportamiento.
Desafortunadamente, el noviazgo,muchas veces tiende a ser un período de serios “encubrimientos”. Cada uno
intenta aparecer en su mejor forma en términos de modales y temperamento, con el objetivo de atraer a la otra persona. Mantente alerta ante cualquier demostración –aunque pequeña, de palabra o de hecho– que refleje cualquier fingimiento. Asegúrate que la persona es firme en su compromiso con las prioridades espirituales y los
estándares divinos. No pases por alto comportamientos inapropiados o indebidos, como “algo que hacen los
jóvenes”. Estos rasgos pueden no cambiar más tarde y aun pueden continuar en la relaciónmatrimonial, cuando será demasiado tarde para volver atrás. Es mejor, en las etapas tempranas del noviazgo, discutir con oración la conducta inapropiada. Cortésmente procura un cambio para mejor y busca comportamientos aceptables. El impulso enceguecido puede controlar la razón. Elena White advierte: “Bajo el poder de este engaño seductor, la grave responsabilidad que siente todo cristiano sincero es echada a un lado, muere espiritualmente, y el juicio y la
eternidad pierden su pavoroso significado”.

2. Dialoga con respeto y amor las preguntas que vienen a tu mente.
Al aconsejar a los jóvenes generalmente les pido que escriban una lista de preguntas que consideran irrelevantes
para realizar a la persona con quien están de novios. La lista suele tener preguntas como: “¿Eres virgen?”,
“¿Crees en Dios y lo amas?”, “¿Cuáles son tus ingresos?”,” ¿A qué iglesia asistes?”. Suelo decir: “estás equivocado, cada interrogante o asunto que agita tu mente debe ser preguntado”.La creencia de que el amor es ciego o que el amor conquista todas las cosas tiene sus limitaciones. No entras al matrimonio sin un conocimiento lo más completo posible acerca de la otra persona. Aunque no debes ser demasiado estricto o crítico, nada debiera darse por sentado, creyendo que tales cosas realmente no tienen importancia
en nuestra era tecnológica. Los requerimientos de Dios para sus hijos no han cambiado ni cambiarán (Mateo
5:18, 19). “El amor es un precioso don que recibimos de Jesús. El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio. Los que son movidos por el amor verdadero no carecen de juicio ni son ciegos. Enseñados por el Espíritu Santo, aman supremamente a Dios y a su prójimo como a sí mismos”.

3. El verdadero noviazgo no es infatuación.
A menudo los jóvenes son atraídos por la apariencia física y los gestos e impulsos emocionales. El
sentimiento de “estamos enamorados” hace que uno idealice al otro, lo cual lleva a la infatuación, que suele estar acompañada por emociones sobrecargadas; una tendencia que impide ver los defectos de carácter.
Infatuación no es amor. Es una relación caracterizada por la pasión a nivel físico; carece de madurez espiritual y compromiso. El período de noviazgo es un tiempo cuando los jóvenes necesitan tener gran precaución, porque se están preparando para una de las relaciones más íntimas de la vida. El viaje que se extiende por delante es largo, el camino es muchas veces desconocido y áspero, y el noviazgo lleva tiempo.
Por lo tanto, este no es un momento para decisiones precipitadas. Una vida guiada por una obsesión apresurada, y
no por amor verdadero, conduce a un riesgo peligroso.

4. Permite que el carácter cristia
no gobierne tu noviazgo. Esta época es conocida por su erosión espiritual y decadencia moral. Vemos estas ten
dencias en todas partes: en el hogar, el trabajo, la escuela, la política, el gobierno, en ancianos y jóvenes. Esta tendencia a la decadencia moral y espiritual y a la falta de integridad, también afecta los cimientos y las
funciones del matrimonio. Así que no sorprende que el noviazgo entre los jóvenes muchas veces carezca de
valoración de uno por el otro. El valor que uno coloca sobre el otro es significativo cuando se permite que el
carácter cristiano gobierne el noviazgo y el comportamiento del mismo. No es el momento de probar las pasiones
físicas, sino que es un tiempo para fortalecer el carácter y resistir cada tentación que pueda erosionar la fibra moral de la vida. Más que valorar la atracción física y la apariencia, el noviazgo debería procurar la conso lidación de un carácter como el de Cristo. Aunque existan planes de casamiento, mientras se está de novios
deben existir límites. La belleza del carácter es mucho más importante y debe dársele la debida prioridad. La
belleza física puede esfumarse, víctima del paso del tiempo, por un accidente o enfermedad inesperada. Pero existe una belleza interior que cada uno debe descubrir del otro. Elena White aconseja: “Es justo amar la belleza y desearla; pero Dios desea que primero amemos y busquemos la belleza superior, imperecedera. Las producciones más descollantes del ingenio humano no poseen belleza alguna que pueda compararse a la hermosura de carácter que a su vista es de “gran precio”...

Continuara...

Fuente: Dialogo Universitario
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...